martes , 22 mayo 2018 Impresion Pyme
  • Cuándo una pyme debe financiarse aunque no lo necesite

    Es cierto que existen empresarios que padecen aversión por las deudas, sobre todo ante entidades de crédito, y presumen de nunca haber contratado financiación. Pero este enfoque no es necesariamente el más adecuado en todos los casos.

    Entre otras cosas porque no todos los empresarios pueden dar sus primeros pasos sin financiación. Una vez superada la fase de “startup” y ya con la empresa en pleno crecimiento, tan negativo puede llegar a ser el exceso de endeudamiento, que pueda llegar a comprometer el cumplimiento de las obligaciones de la empresa, como la ausencia total de financiación ajena.

    Bien pudiera parecer que tener deudas no puede tener nada de positivo, pero cabe recordar que estamos hablando de quien genera esa deuda sin una necesidad financiera acuciante y por  tanto no tendrá problemas para pagarla. El carácter negativo de las deudas, obviamente, se manifiesta cuando existen dificultades para pagarlas.

    Las empresas atraviesan situaciones, más o menos habituales, en las que financiarse es necesario, aunque pudiera pasar sin hacerlo. A continuación, voy a detallar las más comunes y su porqué.

    Historial crediticio y picos de demanda estacional

    Para empezar, porque en prevención de una futura necesidad de acudir a financiación por tensiones puntuales de tesorería, o porque simplemente, un año el negocio puede no ir bien, el hecho de tener un historial crediticio sin incidencias es muy importante. Más incluso, que no tener historial crediticio.

    Sin dicho historial, llegado el momento, será más difícil obtener la confianza de una entidad de crédito en un momento de debilidad económica de la empresa, y menos aún, estando comprometido el patrimonio de los socios, que es lo que hasta ese momento había sostenido económicamente a la empresa. Sin embargo, con un historial crediticio positivo, será más accesible, y no hay mejor momento para generar ese historial quecuando la economía está saneada.

    Otro caso en el que la financiación es conveniente, se da en las empresas que tienen picos de demanda estacional. Financiarse para poder atender mejor ese incremento en la demanda favorece obtener ingresos a corto plazo y poder rentabilizar la financiación.

    He vivido situaciones en las que el empresario no hacía frente a un pico de demanda por no endeudarse, teniendo pagarés pendientes de vencimiento en un cajón. Es absolutamente más rentable descontar esos pagarés y atender la demanda de los clientes, que permanecer en la inacción financiera. Y no solo financieramente hablando, poder atender picos de  demanda o no, afecta directamente a la imagen de la empresa. Pero ese es ya otro tema.

    Inversión y expansión

    No podemos olvidar los casos en los que la empresa realiza inversiones o expansiones que vienen acompañadas de aumento del número de empleados. El aumento de capital de trabajo constituye un riesgo para la tesorería, que se puede ver seriamente perjudicada si ese proyecto tarda en ofrecer rentabilidad, se estanca, o, simplemente, fracasa.

    Que éxitos anteriores no garantizan éxitos futuros es una máxima que no debemos olvidar y financiarse en estos casos es casi obligado aunque el empresario tenga un feedback que le sugiera lo contrario.Se dan también con frecuencia casos en los que se presenta la oportunidad de financiarse porque los tipos de interés están a la baja.

    Cuando esto sucede, qué duda cabe de que nos encontramos ante una buena oportunidad de inversión, pero ojo, no conviene adquirir un inmovilizado que no sea absolutamente necesario para el desarrollo de la actividad o que esté previsto para más adelante. Nos podemos encontrar con, por ejemplo, maquinaria que no utilizamos y una deuda que amortizar.

    Las oportunidades se llaman así por su oportunismo, así que debe cuadrar esa posibilidad con el plan previsto, y no ser causa de precipitar acontecimientos, algo totalmente desaconsejable en el ámbito financiero.

    Por último, y este es un error que se ha cometido con cierta asiduidad en periodos de bonanza, empresas con un volumen importante de activos líquidos ociosos, deciden invertir en inmuebles, ya sean locales, oficinas o viviendas, y no acuden a financiación. Por muy buena que sea la situación económica actual, 150.000 euros de hoy siempre serán mucho más dinero, inflación mediante, que ese importe con interés fijo amortizado durante los siguientes quince o veinte años.

    En este sentido, debemos reparar en el hecho contable de ir amortizando la inversión a la vez que se paga, incluso, en muchos casos, antes. Dicho todo lo anterior, cada caso es único y cada empresa tiene matices que la hacen diferente a las demás. Por eso creo, que cada pyme merece su estudio y un análisis riguroso de su situación financiera.

    Por eso es importante determinar, en caso de decidirse a acudir a financiación, si esta será a largo o corto plazo, si será préstamo o línea de crédito y qué importe solicitar, si el total de la inversión o solamente una parte.

    Firmado: Jorge Álvarez, Socio Fundador Iberproin

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