Sábado , 3 diciembre 2016 Impresion Pyme
  • No permitas que tu empresa se convierta en un zombi

    zombie

    “Mi mayor miedo al fundar una start-up no es el de fracasar, sino el de que la empresa se convierta en un zombi”. Quien así habla es Danielle Morrill, CEO y fundadora de Refer.ly. Seamos claros en este punto: a nadie le hace especial ilusión el hecho de convertirse en un zombi (por muy fan de Walking Dead que sea). Sin embargo, aunque es altamente improbable una persona se pueda convertir en un zombi, no podemos decir lo mismo de las empresas. Según esta emprendedora, en realidad el mundo está lleno de start-ups zombis, no vivas o mejor dicho, muertas vivientes. Pero seamos serios. ¿Qué es en realidad una start-up zombi?

    “Una star-up zombi es precisamente lo que el nombre sugiere. Empresas que piensan que están vivas, pero que en realidad no lo están. “Actúan y se comportan como start-ups dinámicas cuando en realidad, hace tiempo que deberían haber cerrado sus puertas” explica Morrill, quien ilustra esta imagen haciendo referencia al personaje de Bruce Willis en “El sexto sentido”

    ¿Cómo saber que una empresa ha muerto? Que probablemente debería o bien cambiar su modelo de negocio o cerrar sus puertas… Es difícil saberlo. Esta emprendedora asegura que como en el caso de los zombis, la zombificación de la empresa no es algo que se produce de inmediato: un zombi “fresco” por así decirlo, no muestra el mismo nivel de “putrefacción” que el de un zombi que lleva años vagando por el mundo en busca de carne humana. “Con las start-ups” asegura Morrill, “puede ocurrir exactamente lo mismo”.

    Aunque desde luego no es definitivo ni fiable al 100%, sí se pueden según Morrill tener en cuenta factores como el tráfico que recibe la página corporativa de una empresa, una start-up o un proyecto empresarial. Si tras realizar un análisis sostenido en el tiempo se descubre una tendencia a la baja es momento de preocuparse y si la caída cada vez es más brusca hasta llegar incluso a una línea muy estable y plana, puede que tengamos un gran indicador que nuestra start-up está tomando el mismo camino que los protagonistas de Walking Dead, por mucho dinero que le falte por invertir de la anterior ronda de financiación. Y esto vale para todos. Por que incluso empresas que argumentan que su target es el B2B suelen registrar un tráfico creciente y sostenido a lo largo del tiempo.

    La primera en entonar este mea culpa es precisamente la propia Danielle Morrill, que en este artículo publicado en su blog personal explica cómo prefiere dejar morir la empresa que ha creado, antes de que se convierta en un nuevo zombi, ya que aunque en su momento recibieron más de 150.000 dólares de uno de los fondos de inversión de Y-combinator, todos los signos que está percibiendo en los últimos meses, son negativos. De esta experiencia, Morrill hace una reflexión que plasma en los siguientes signos.

    ¿Se ha convertido tu empresa en un zombi?

    Más allá del tráfico que recibe nuestra web corporativa, o los ingresos que obtenemos, Danielle Morrill cree que si percibimos alguno o varios de los siguientes síntomas, deberíamos empezar a preocuparnos seriamente.

    • No nos apetece demasiado levantarnos de la cama para ir a trabajar en la empresa que hemos fundado.
    • Ya no tenemos ganas de hablar en público, o de explicar nuestro plan de negocio.
    • No hemos crecido ni siquiera un 10% en cualquiera de las métricas importantes para nuestro negocio (beneficios, usuarios activos, tráfico web, etc.)
    • Llevamos más de un año estancados en una idea que no acabamos de lanzar de la forma adecuada.
    • Hemos lanzado un servicio destinado al usuario final y tenemos un crecimiento semanal de menos del 2% en el número de inscritos o usuarios interesados.
    • Hemos lanzado un servicio orientado a empresas (B2B) y nuestros beneficios tienen un crecimiento de menos del 2%.
    • Eres el CEO de la empresa y prefieres permanecer encerrado todo el día en tu despacho para no tener que hablar, o dar explicaciones a tus empleados.
    • Has sobre actuado, contratando consultores, coaches y otros profesionales “trendy” para que presten sus servicios a una empresa de menos de diez empleados.

    Si nos encontramos en esta situación, lo primero es reconocerlo y en segundo lugar, pensar seriamente en qué vamos a hacer a continuación. Puede que efectivamente, no nos quede más remedio que cerrar (antes que seguir desperdiciando recursos), pero también como fruto de esta reflexión podemos llegar a la conclusión de que hay otra forma de hacer las cosas. Que hemos tomado muchas decisiones erróneas, pero que todavía estamos a tiempo de rectificar.

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