Sábado , 3 diciembre 2016 Impresion Pyme
  • Debates MC: Pequeñas empresas: escenarios de movilidad

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    La semana pasada celebramos nuestro Debate MC “Pequeñas empresas: escenarios de movilidad”, un foro de reflexión en el que analizamos un fenómeno que cada vez está ganando más adeptos en el mundo corporativo. Tendencias como el teletrabajo, el incorporar dispositivos de consumo al mundo empresarial (BYOD), o el desarrollo e implantación de jornadas más flexibles, surgen como grandes oportunidades en un momento marcado por la crisis económica.

    Para el desarrollo de nuestro nuevo Debate MC, contamos con la presencia de grandes profesionales del sector tecnólogico. Así en nuestra mesa de debate contamos con las voces de Julio Prats (Manager de Marketing de Segmentos Pyme y Soho de Vodafone), Albert Esplugas (director de Estrategia de Plataforma de Microsoft), Jesús Ruiz Manzano (B2B Account Manager de Nokia), Melchor Sanz ( Responsable de Technology & Solutions Lead HP Imaging & Printing Group), Marco Antonio Viejo (Director del Área de Portátiles Profesional de HP), Pilar Santamaría (Directora de Desarrollo de Negocio de Cisco), Penélope Mantiñán (Product Manager Clients de Fujitsu) y Juan Gerardo Cabeza (QlikView).

    Lo primero que quisimos hacer con todos los presentes es analizar cómo la proliferación de smartphones, tablets e incluso ultrabooks y equipos ultraligeros está cambiando el panorama TI de las empresas. Porque por un lado son una gran oportunidad para los trabajadores, que ya no necesitan “desconectar” entre su vida personal y profesional, pero por otro puede representar algunos riesgos para la seguridad de las empresas, sobre todo en lo relativo a la fuga de información o el extravío de equipos que contienen datos confidenciales.

    El primero en abrir fuego fue Julio Prats, que comentó no sólo que por supuesto desde Vodafone están encantados con el auge que está teniendo este fenómeno empresarial (ha aumentado en un 80% las empresas que contratan smartphones y tarifas de datos) sino que “estábamos acostumbrados a que fuese la tecnología que utilizan las empresas la que llegue al mercado del usuario final, pero ahora estamos ante un fenómeno inverso: los usuarios tienen una tecnología superior a la que pueden proporcionarle sus empresas”.

    Por otro lado el fenómeno BYOD evidencia según Prats, que los usuarios se han cansado de tener un móvil personal y otro de empresa, por lo que se está viendo una “racionalización en el uso de dispositivos” en la que ambas partes (trabajadores y empresas) ceden.

    Esto ha llevado a las empresas, sobre todo a las grandes, a plantearse cómo integran estos nuevos dispositivos en su infraestructura TI, a intentar determinar dónde están las líneas rojas, qué permisos se pueden dar o qué políticas de seguridad son las que hay que aplicar en cada caso.

    Precisamente al hablar de la seguridad, Pilar Santamaría llama la atención sobre el hecho de que “el 41% de los trabajadores utilizan dispositivos no soportados por la empresa; a su vez estos dispositivos son responsables del 60% de las fugas de datos que se producen”.

    Apuesta en este sentido por dotar a las empresas de “herramientas para establecer límites, que puedan por ejemplo autodescubrir los dispositivos que se conectan a una Red, que establecen filtros en función de su autentificación, su ubicación, o incluso en función del horario en que se produce la conexión”.

    De manera similar se expresa Penélope Mantiñán que explica que “cada vez más empresas están pidiendo soluciones MDM (Mobile Device Management) que les ayuden a gestionar los distintos dispositivos que coexisten dentro de la empresa, ya que aunque la empresa sea reticente, al final el usuario por iniciativa propia va a incorporar ese dispositivo a su espacio de trabajo”.

    El debate no obstante, trasciende el mundo propiamente tecnológico y se adentra en el cambio de cultura corporativa que este tipo de dispositivos producen en las empresas. Por ejemplo Jesús Ruiz indica cómo el usuario “de empresa” deja de serlo en cuanto termina su horario laboral, convirtiéndose en un particular. Esto quiere decir entre otras cosas, que aunque para un autónomo resulte realmente útil que su trabajo “pueda acompañarle las 24 horas del día, porque quiere que su smartphone cubra todas sus necesidades, el asalariado pueda no querer que el trabajo invada su vida personal simplemente por tener su dispositivo conectado”.

    Como en el caso de los autónomos, Melchor Sanz afirma que “en muchas pymes desaparece ese línea entre perfil personal y perfil profesional. En muchas pymes, cuando los trabajadores terminan su horario laboral, siguen siendo la mismas personas, son 24 horas trabajadores y 24 horas personas individuales“. Como consecuencia a este tipo de personas, “no se les puede entregar un dispositivo personal y otro para trabajar, porque no existen de facto esos dos perfiles diferenciados”.

    Ese cambio de cultura corporativa nos lleva precisamente hacia una mayor flexibilidad del horario laboral, hacia una auge de “nuevas” formas de trabajar, como por ejemplo, el teletrabajo que por supuesto lleva consigo el desarrollo de nuevas herramientas de colaboración empresarial, como por ejemplo mensajería instantánea o un uso más intensivo del vídeo para mantener reuniones profesionales.

    Comenta en este sentido Pilar Santamaría que “enseguida las empresas se están dando cuenta que el teletrabajo, la flexibilidad horaria, la movilidad, incrementa la productividad de los empleados en un 30%, mientras que los costes pueden bajar un 65%”. Aunque esta última observación es compartida por todos los miembros de la mesa y dada por válida sin matices, Marco Antonio Viejo  se pregunta si precisamente a causa de o como consecuencia de esta movilidad, “no estamos corriendo el riesgo de perder la humanización de la persona. Al pasar de ser rostros a mensajes de estado en un chat, se pierde la relación social, el contacto humano”.

    Pero lo cierto es que este fenómeno va a más y la tendencia es que las empresas que proporcionan aplicaciones y servicios se esfuercen por ofrecer la misma experiencia de usuario, con independencia del dispositivo que se esté utilizando en ese momento. Lo deja claro Albert Esplugas, al explica que gracias a grandes productos de movilidad como Microsoft Office 365 “de lo que se trata es que “un usuario pueda empezar a escribir o realizar una presentación en un dispositivo y que pueda acabarlo si asi lo desea en otro porque siempre está disponible, sin que por ello se vea mermada su productividad, ofreciendo una experiencia de uso común”.

    En realidad de lo que se trata, como puntualiza Juan Gerardo Cabeza, “de que las empresas comprendan que la gente elije la tecnología con la que está trabajando y son por lo tanto las aplicaciones de negocio, o los proveedores de servicios los que tienen que adaptarse a esta nueva realidad y no al revés”. Pero como comentábamos antes, “siempre llegando a un acuerdo entre el usuario que elije ese dispositivo y las reglas de seguridad que marca la empresa”.

    ¿Y qué hay de la famosa  era Post-PC de la que tanto hablan algunas empresas? ¿Estamos cerca de abandonar nuestros ordenadores portátiles o de sobre mesa para abrazar a toda una nueva generación de dispositivos? La mayoría de los presentes se muestran algo escépticos sobre que un hecho así vaya a producirse a corto o medio plazo. De hecho, muchos ironizan sobre el hecho de que precisamente, son los nuevos portátiles (que poco tienen que ver en cuanto a dimensiones y peso con los que veíamos hace unos años) los que puede que estén empezando a ganar la batalla de la movilidad en el mundo de las empresas.

    En este sentido, Julio Prats afirma que “un portátil es el perfecto ejemplo de era post-pc si los comparamos con lo que había antes”, Melchor Sanz recalca que los tablets “no son un reemplazo, sino un complemento y sin ir más lejos – ironiza- tampoco hemos llegado a la era post papel, sino que sigue siendo necesario”. Por último, Esplugas reflexiona que quizás “es el término marketiniano ‘post-pc’ el que puede llevar a confusión, cuando en realidad de lo que tendríamos que estar hablando es de ‘era más que PC’.

    Finalmente y como ha ocurrido en otras mesas redondas organizadas en el seno de Total Publishing, la conversación se desliza hacia el terreno de los servicios. Cómo las empresas en una época de crisis generalizada descubren que externalizar servicios, también en el campo de la movilidad (lo que Pilar Santamaría define como “Mobility as a Service”) lleva camino de convertirse en una tendencia generalizada. Y es que tal y como reflexiona Albert Esplugas, “pretender que las pymes vayan a hacer grandes inversiones en TIC, o que vayan a ser capaces de gestionarlas es un tanto iluso”. Y Mantiñán concluye poniendo en boca de todos que “la movilidad en las pymes será como servicio, o no será”.

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      Nosotros utilizamos una herramienta de Microsoft 365 que nos permite la total movilidad, dado que podemos usarla desde cualquier dispositivo con el fin mejora nuestra eficacia y productividad y ayudándonos reduciendo costes http://bit.ly/JLI5qw

    • A parte de todas las herramientas, con el tema de la movilidad y el teletrabajo, el mayor problema era supervisar equipos que no están presentes, y poder así mantener o mejorar la productividad realmente.
      No todo el mundo está listo para teletrabajar, y nosotros recurrimos a workmeter para ayudarnos. Con él cada empleado puede ver su productividad y mejorarla día a día, y nosotros podemos gestionar equipos y tareas y tomar decisiones estratégicas importantes.

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