Domingo , 11 diciembre 2016 Impresion Pyme
  • Guía MuyPymes para nuevos emprendedores (IV): Tu plan de negocio

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    Existen decenas de libros que explican cómo redactar y qué tiene que tener un buen plan de negocio para que sea coherente, eficaz y lo más importante: que sea un documento que tenga una utilidad.

    De utilidad, porque la sensación que muchas veces tenemos es que el plan de negocio es para muchas empresas una mera formalidad, un documento técnico que se redacta para poder acceder a financiación o para justificar una idea, pero que después se abandona en favor de una rutina diaria que deja poco espacio para la reflexión.

    En este artículo no vamos a explicar cómo redactar un plan de negocios. Suponemos que si estáis considerando la idea de emprender, el plan de negocios es algo que tenéis contemplado y que contáis con los conocimientos necesarios como para llevarlo a cabo.

    Sí que vamos en cambio a hacer algunas recomendaciones para que el documento final se convierta en un auténtico documento de trabajo, una herramienta que nos sirva para desarrollar nuestra idea empresarial y que tenga la suficiente fuerza para que nos permita ir más allá de la mera formalidad.

    La estrategia

    Antes de comenzar a redactar tu plan, asegúrate que estás centrado en mercados con productos o servicios específicos. Tu estrategia se basa en una cierta característica de tu producto o servicio que sirve una necesidad.

    Para probar tu estrategia, considera si las siguientes preguntas hacen a tu negocio único o se pueden aplicar a cualquiera ¿Es lo suficientemente específico para ser lanzado? ¿Define a un mercado el producto y la marca? Si bien todo en un plan de negocios es temporal, la estrategia inicial es la que va a marcar el ritmo y la evolución de los futuros cambios.

    Avances y cambios de rumbo

    Sigue tu progreso con listas y tablas que se puedan ir corrigiendo conforme vayas avanzando y que de la misma forma, reflejen los hitos de tu plan. Deben contener logros y actividades, y cada una de ellas deben tener fechas, presupuestos, mediciones de desempeño, expectativas de gasto y ventas y las asignaciones específicas para las responsabilidades de tareas.

    Aparte de estos hitos, una buena planificación también debe contener proyecciones actualizadas regularmente de las ventas, costes, gastos y dinero en efectivo. Las proyecciones deben estar lo suficientemente detalladas como para ofrecer un buen plan de análisis para una mejor gestión.

    Actualizaciones

    La planificación inicial se parece mucho a cuando comienzas una dieta y el ejercicio. La planificación empresarial es un proceso, no un evento. Al igual que la dieta y el ejercicio, la clave para mantener un peso saludable es la repetición regular durante un largo tiempo para generar beneficios reales positivos. No se hace una vez, o incluso de vez en cuando. Puedes revisar y modificar tu plan regularmente.

    Justificar el precio

    Hay que tener en cuenta dos puntos cuando vayamos a poner en valor (económico) aquello que se va a comercializar. Por un lado, hay que ver si el precio seleccionado está en consonancia con lo que “vendemos”. Es decir, si las virtudes y cualidades con las que etiquetamos un bien que vamos a sacar al mercado se ajusta a la realidad.

    El otro aspecto a tener en cuenta es la cuenta de resultados. Una sencilla operación matemática para saber si podremos sacar beneficios de esas ventas: cuánto cuesta producirlo o prestarlo y cuánto vamos a ingresar por ello. Hay que incluir aquí tanto los costes directos como los indirectos.

    Puesta en marcha

    Después de meses, semanas, días y horas dedicados en cuerpo y alma a la elaboración de un plan de negocio, hay que ponerlo en marcha. Cada cierto tiempo hay que plantearse cuestiones como “¿Estás consiguiendo tus metas? ¿Estás respetando los plazos marcados? ¿Estás destinando lo estipulado a marketing y promoción? ¿Cómo va el desarrollo de nuevos mercados?”.

    Si detectamos que no estamos haciendo lo “pactado” en nuestra estrategia inicial, recapacita antes de seguir adelante. Rectificar es de sabios.

    Crecer

    Por último, considerar dónde queremos llegar con nuestra empresa. El plan de negocio debe contemplar el desarrollo de la empresa al menos a tres años vista. Es decir, cómo se va a poner en marcha y qué evolución tendrá a corto-medio plazo.

    No solo es importante crecer, sino que hay que saber hacerlo bien para no morir de éxito. La vigilancia continua de todos los procesos es la clave primera para no caer.

    Si quieres seguir la Guía MuyPymes para Nuevos Emprendedores, también puedes consultar los siguientes capítulos:

    Guía MuyPymes para nuevos emprendedores (III): Conoce tu mercado
    Guía MuyPymes para nuevos emprendedores (II): Ideas de negocio
    Guía MuyPymes para nuevos emprendedores (I): El perfil del emprendedor

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